Quién diría que estaría aquí, 3 años más tarde, escribiendo de amor otra vez. Cuántas veces se enamora uno en la vida? Con cuántas intensidades diferentes? Con cuántas personas compartimos nuestro corazón a lo largo del camino? En aquel entonces no pensé que fuera el último, me sentí muy agradecida por lo que me dio. Hoy estoy aquí. Más fuerte. Más vulnerable. Amando más. Amando de nuevo. Amando distinto.
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Reunificación
Cuando era niña creí que conocí el amor. Me creé una imagen del amor romántico, del amor que me habían enseñado desde niña que era la única forma de amar y amé con el mismo amor que me di cuenta que no existía en realidad. Me di cuenta que las personas no están ahí para ser propiedad tuya. A veces duele, sí, duele ser consciente de la individualidad del otro, que está en todo su derecho y que puede pasar que ya no te ame, que quiera a otra u otro, y que eso solo le hace más humano. Pensé un día que el amor era un lugar donde nos tomamos las manos, nos subimos los dos a un carro y vamos los dos juntos donde sea que el carro nos lleve hasta el fin de los días, porque separarnos era que ya no nos amábamos, querer bajarnos del carro y tener un camino diferente significaría que no queremos renunciar a nuestra libertad y entonces ya no es amor. Pero hoy me doy cuenta que nada de eso es amor, que eso no es más que mera posesión, que amar es todo lo contrario, que el amor es el cami...
Mamá
Llega un día que esos zapatos gigantes que tanto te probaste te quedan. Un día entiendes todo lo que alguna vez criticaste: los límites, los retos, los enojos, las preocupaciones, los miedos. Y agradeces que estuvo y está ahí, acompañándote de cerca, cuidando, vigilando. Llega un día que te miras al espejo y la ves. Llega un día en el que solo piensas: yo haría lo mismo, gracias por todo. Porque siempre que somos niños criticamos sus decisiones, pensamos que lo haríamos mejor de otra manera, porque ella no sabe, ella no entiende. Creemos que somos muy maduros y que crecimos en una sociedad diferente, que ya no es como antes y por eso no puede comprender nuestras decisiones ni nuestro mundo. Pero llega un día en el que maduramos de verdad, llega un día en el que tú harías lo mismo que hizo ella, en el que te sientes más en su lugar que en el que una vez fue tuyo y, sorpresa, es tu nuevo lugar. Un día simplemente te vuelven las ganas del abra...

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